lunes, 11 de noviembre de 2013

El Frente Amplio que no queremos


De repente llega Tabaré Vázquez, da un discurso sin mucho contenido pero en apariencia con mucha pasión. La gente, toda frenteamplista, aplaude, se emociona. Las cámaras de televisión se encienden. Por momentos da la impresión que estamos ante el viejo joven Vázquez. Incluso habla de los jóvenes frenteamplistas, como si estuviera bien cerca de ellos, como si los tuviera siempre muy en cuenta, como si fuera el representante por excelencia de ese grupo siempre nutrido dentro del Frente Amplio. Vázquez se baja del estrado, las vecinas se acercan a fotografiarse pero sobre todo a abrazarlo, a sentirlo cerca. Al día siguiente llenará espacios de radios, diarios e informativos de televisión con frases que no vale la pena analizar mucho, como que “se terminó el recreo y ahora no paramos hasta octubre” o que “el Frente Amplio va a continuar en el gobierno nacional (porque) el pueblo uruguayo es inteligente”.

Vázquez es a los ojos de la inmensa mayoría, el próximo presidente de todos los uruguayos. Lo creen casi todos los sectores del Frente Amplio, lo cree el mismo, lo cree la gente y lo verifican las encuestas. Tenía razón él, cuando dijo mencionó como único obstáculo para su vuelta a la arena presidencial a “la biología”. Al parecer, Vázquez tiene hasta a “la biología” de su lado.

¿Entonces qué? Muchos miran al próximo Congreso del Frente Amplio con ganas de empezar a definir un programa de gobierno en concreto y a la medida del próximo presidente y de los tiempos que la tercera administración del FA deberá enfrentar. Allí en el Congreso se debatirán e incluirán las líneas programáticas del gobierno, y puede tal vez empezar a hablarse en serio de candidatos a vicepresidentes. Mientras muchos frenteamplistas comprometidos, que representan de forma a veces clara y a veces dudosa al pueblo frenteamplista ponen sus cabezas a pensar en un nuevo programa y en todo lo que quieren para el Frente Amplio y su más que posible nuevo gobierno, yo, que represento de forma muy dudosa al votante del FA, me pongo a pensar cuál es el Frente Amplio que no queremos.

Pichones. Había dos nombres, yo no me termino de explicar por qué, que sonaban bien para futuro vicepresidente o presidente. Ambos con buenas experiencias ejecutivas y ambos provenientes de grupos políticos muy minoritarios dentro del Frente Amplio. Por un lado, Raúl Sendic, por el otro, Oscar de los Santos.
A la primera tanda de presión, no respondieron del todo bien. Raúl Sendic se dedicó a aclarar que no es homosexual (todo lo que haya dicho en esa entrevista y en las siguientes no tuvo ni tendrá la repercusión que su afirmación tuvo) y Oscar de los Santos, desde el exterior, piensa como hacer frente a un escándalo de compra de votos en las internas de su propia lista en Maldonado, dónde se pretendía elegir al candidato oficialista a las municipales del 2015.

No queremos un Frente Amplio dónde las distintas figuras políticas deban aclarar su orientación sexual, o dónde la orientación sexual sea un motivo de peso para elegir o descartar a un posible candidato. Tampoco queremos un Frente Amplio dónde los dirigentes locales anden comprando votos. Esa, es una costumbre de otros partidos, y es precisamente lo que marcaba una diferencia entre unos y otros. Da mucha pena pensar que los mismos que salieron a la compra de votos de borrachos y necesitados, hoy siguen sentados en un gabinete municipal, pero confiamos en que el flaco de los Santos haga lo correcto.       

Constanza. No queremos un Frente Amplio con candidatos invisibles. De nada sirve decir que una candidatura “suma” pero no trabajar para que sume. Los medios pueden invisibilizar a un candidato, pero el Frente Amplio no debe hacerlo. ¿Qué lugar le dará el partido a la candidatura de Moreira? Sólo el tiempo lo dirá. Acercar votos de un sector disconforme con la candidatura de Vázquez no asegura que esos votos tengan un peso real en las decisiones que tomará la fuerza política de cara a un tercer gobierno.

El Pato Celeste. No queremos un Frente Amplio amigo de Paco Casal. No lo queremos, no me preguntes porqué, porque debería ponerme a escribir sobre la asignación (¿a dedo?) de canales de TV Digital y sobre los manoseos que desde el edificio de Presidencia se podrían estar haciendo a la DGI.

Chacritas. No queremos un Frente Amplio dónde cada sector cuide su chacrita a cualquier costo. Dónde el Partido Comunista pida candidaturas únicas para ganar un poco más de cancha, dónde el Frente Líber Seregni emita comunicados públicos contrarios al proceder del Poder Ejecutivo que ellos mismos conforman, dónde el MPP apoye la candidatura a la Intendencia de Maldonado del diputado que casi tranca una de las leyes fundamentales en materia de derechos civiles (y que aún sigue sin aprobarse).  

Verde. No queremos un Frente Amplio que ponga siempre el interés económico ante el interés ambiental. Ojo, no estoy hablando de ambientalistas de cartón, estoy hablando de grandes proyectos como el de megaminería, el puente sobre Laguna Garzón, la ubicación ideal de la planta regasificadora o el permiso para aumentar la producción a grandes transnacionales como UPM, que siempre parecen dejar mucho que desear.


Pensar qué Frente Amplio queremos para avanzar en un tercer gobierno de izquierda, también es pensar que Frente Amplio no queremos. Porque en 10 años de gobierno, no todo puede haber sido fantástico, y la autocrítica es tan justa como necesaria.