martes, 3 de diciembre de 2013

¿Por qué la Concertación no va a funcionar?

El Partido Colorado y el Partido Nacional se unen en lo que podría ser el desafío más grande para el Frente Amplio en la próxima tanda de elecciones.


Está Jorge Gandini, de Alianza Nacional por el Partido Nacional, y está Ney Castillo, por el Partido Colorado. Pero no están solos. Está Luis Lacalle Pou, precandidato a la presidencia por el Partido Nacional, quien ya adelantó que no descarta sumar un candidato de su agrado a la Intendencia de Montevideo, y está el tercer candidato “independiente” que aún no tiene nombre ni rostro, pero que está ahí.

Se ha señalado que la unión bajo un mismo lema de colorados y blancos en Montevideo podría ser el principio de una unión que trascendería las fronteras departamentales y las diferencias históricas y llevaría al país a un nuevo bipartidismo, esta vez entre la coalición de izquierda dada a conocer como Frente Amplio y la de derecha, bautizada como Concertación.

Quienes apuestan porque este sea el primer paso real hacia la fusión de los dos viejos partidos tradicionales tienen razones para hacerlo. Ya se han alzado voces dentro de ambos partidos que dejan la puerta abierta para repetir la alianza en otros departamentos en los que el Frente Amplio es fuerte, como Maldonado y Canelones.

Sin embargo, el propio precandidato a la presidencia por el Partido Colorado, Pedro Bordaberry, aseguró hace pocos días que "lo mejor que le puede pasar a Uruguay es que no haya bipartidismo", dejando claro que la alianza con los blancos en Montevideo no es más que un mero intento para alcanzar el poder y no envuelve una intención clara de trabajar en conjunto.

Entonces, todo se pone un poco triste y nos devela que lo único que se busca es juntar votos. Se nos presentan candidatos y posibles candidatos sin saber todavía sobre un programa, cómo se conformaría un equipo de gobierno, qué propuestas primarían sobre otras.

¿Qué papel tendrá el Partido Nacional en el gobierno departamental si Ney Castillo es elegido intendente? ¿Cómo se repartirán los cargos en caso de que gane el tercer candidato “independiente”? ¿Qué propuestas o programas se van a realizar?, ¿los que propone Gandini o los que aún no propone Ney Castillo? Si voto por el tercer candidato independiente, pero sale electo Gandini, ¿que tanto valió mi voto? Son todas preguntas que no tienen respuesta. Las respuestas no interesan. Interesan los votos. Una vez que lleguemos al sillón, vemos qué hacemos con él.

En una deliciosa columna de opinión en el diario El País la ex senadora y ex primera dama María Julia Julita Pou alaba la iniciativa de crear la Concertación en Montevideo y asegura que “está claro que la Concertación no es patrimonio de nadie sino un generoso y amplio proyecto que convoca a los montevideanos de todos los rumbos con un fin muy claro: tener un gobierno mejor, nos lo merecemos y pagamos por él”. Esto deja en evidencia que ni ella tiene claro quién será responsable en un imaginario gobierno de la Concertación. También señala que “las tareas típicas de la comuna” son la limpieza, la iluminación de las calles y el cuidado de las veredas en los barrios (en este último punto me perdí, porque creí que el cuidado de la vereda dependía de cada vecino y no del gobierno municipal, pero bueno...). La columna toda es una explicación bastante fallida de por qué es bueno arrebatarle el poder al Frente Amplio; no habla de ideas, ni de propuestas y mucho menos explica cómo se organizaría un eventual gobierno de dos partidos.

Y ese es el mayor inconveniente de la Concertación y la principal razón por la cual la ciudadanía de Montevideo terminaría no apoyándola. La Concertación se crea para quitar el poder a alguien, se crea solo para desalojar a alguien. Sin ideas, sin nadie que nos cuente a los montevideanos cómo se piensa gobernar. Tanto el Partido Nacional como el Partido Colorado piensan en el rédito político que les puede dar el acceso a la Intendencia de Montevideo pero ninguno parece muy preocupado por lo que va a hacer una vez que llegue allí.

El Partido Nacional sueña con ser el que mande en la capital desde el inicio de los tiempos. Sus últimos candidatos, Javier García y Analía Piñeyrúa fracasaron en generar empatía con el montevideano y tuvieron éxito en demostrar qué poco preparados estaban para hacerse cargo de la intendencia más populosa del país. Gandini hasta ahora no ha logrado despegarse de esas características.

El Partido Colorado hoy prácticamente resumido a Vamos Uruguay, que a su vez está prácticamente resumido a Pedro Bordaberry, tiende redes en un principio mucho más inteligentes. En las elecciones municipales pasadas, si bien el Partido Colorado quedó en tercera posición, su candidato Ney Castillo fue el segundo más votado, superando a las dos propuestas del Partido Nacional.

Y luego está el tercer candidato “independiente”, que aún no se sabe quién será y es el que más miedo me da. Me los imagino reunidos, buscando al candidato como si fuera un eslogan o un producto más, con determinadas características, que arrime los votos que ni Ney ni Gandini pueden arrimar, y tiemblo. Veo que nos van a querer convencer de nuevo de que Hugo de León puede ser un gran vicepresidente de la República (recordemos que ya tentaron a Sebastián Bauzá, el presidente de la AUF, quien amablemente rechazó la generosa oferta) y tiemblo.

El evidente deseo de poder por el poder mismo es lo que va a terminar alejando a la ciudadanía montevideana de la Concertación. Saber que te están pidiendo tu voto solo para llegar, solo para sacar al Frente Amplio de su principal reducto, pero sin nada a cambio, te hace sentir medio boludo. Como cuando los otros dijeron lo de la “heladera”. Y si hay algo que todos deberían tener claro a esta altura es que a la ciudadanía (lo sea o no) no le gusta que le hagan sentirse boluda.