sábado, 22 de noviembre de 2014

Última actualización

La derecha y su (nuevo) intento de colonizar las redes sociales en América Latina.


En pocas horas llega a Uruguay Gloria Álvarez, una joven guatemalteca que en los últimos meses se ha hecho relativamente conocida por una presentación subida a Youtube y una charla que ella misma ha denominado “Populismo vs República” y que imparte en cualquier parte de América Latina a la que se la invite.

Esta joven llega a nuestro país invitada y promovida por militantes de Lacalle Pou y pertenece a la organización liberal y de derecha “Iberoamérica Líder” que este año ha inventado un “Parlamento Iberoamericano de la Juventud” dónde Álvarez pudo filmar su video y también sacarse fotos con el ex presente Lacalle (padre).

El discurso ha sido descrito por varios medios digitales como un éxito en las redes sociales (aunque sus reproducciones son apenas la mitad de las que tiene, por ejemplo el discurso de Mujica en Río +20), a la vez que se resalta la profesión de politóloga de Álvarez y su matriz joven y moderna. El video en YouTube dura apenas 12 minutos y es al menos, interesante.

La joven afirma entre otras cosas que tenemos “líderes corruptos” en Amércia Latina, habla de generalidades, no define claramente lo que es y lo que no es populismo y apenas se atreve a poner dos ejemplos claros: Cuba y Venezuela, además, claro esta, de su querida Guatemala.

Álvarez propone “desmantelar el populismo” y asegura que los hay de izquierda y de derecha y que son todos igual de malos.

¿Por qué? Según la politóloga, el populismo, por definición avanza sobre la institucionalidad, multiplicando la corrupción estatal (sin emabrgo, nunca habla del régimen mexicano por ejemplo, o del colombiano). Además asegura que “el populismo ama tanto a los pobres que los multiplica” pasándose por alto todas las cifras de pobreza que se han visto reducidas sustancialmente en países como Venezuela o Ecuador (ambos son los que han reducido más la pobreza desde 1999 a la fecha).

¿Cómo? La propuesta de Álvarez es desmantelar el populismo mediante la tecnología. Según ella, las redes sociales son una plataforma única para poder señalar los problemas del populismo y luego derribarlo. No aclara de todas maneras que en Guatemala, su país, sólo 2 de cada 10 personas acceden a Internet, y no cuesta mucho imaginar qué características tienen esas 2 personas, en un país con muchas necesidades básicas insatisfechas para el grueso de la población.

En pocas palabras, lo que nos está proponiendo Álvarez es que las minorías dominantes tomen control de las redes sociales para promover la caída de los gobiernos que ella considera populistas.

Bases. En el centro de las ideas que plantea Álvarez esta su reducción de los derechos inalienables del ser humano a una lista de tres: la vida, la libertad y, no podía faltar, la propiedad privada. No pone en el mismo escalón a la igualdad, por nombrar solamente uno de los derechos humanos que omite.

También en el centro de sus ideas está el (permítanme el adjetivo) fantástico “Manual del joven guatemalteco para salir de pobre”. En este manual en el que Álvarez indica los pasos a seguir por un jóven pobre para que abandone la pobreza, se pueden leer cosas como “dejá de esperar sentado a que el MINEDUC ponga una escuela en tu barrio o a que el IGSS (Instituto Guatemalteco para la Seguridad Social) te cure. Sal a buscar tus propios medios y edúcate y curate por tu cuenta”.

También señala que Internet es la solución porque “no hay nada que te impida educarte por internet. Hay un café internet (cyber café o locutorio) cerca de ti que te puede enseñar inglés, mecánica, ingeniería, arte, historia, ciencia, literatura, física, química, alemán, francés, chino, cocina, manualidades, y cualquier oficio que quieras poner en práctica aún si naciste en una familia de analfabetas”.

Internet. Este discurso parece ser una nueva actualización de las formas de la derecha para alcanzar o sostener el poder. En este caso, una forma joven, agradable, liviana y que pone a la tecnología en el centro del asunto.

No es el único caso. La tecnología y sobre todo Internet parecen destinados a ser el nuevo mayor escenario de confrontación ideológica. Basta observar cómo con un buen manejo de las redes sociales se ha contribuido a la caída de gobiernos como el de Egipto, Túnez o Ucrania.

La política está avanzando, muchas veces de forma muy lenta, sobre Internet y sobre las redes sociales. Esta joven que llega al Uruguay a contarte cómo los gobiernos de izquierda le hacen mal al continente, llega porque tiene un video en Youtube con “muchas” reproducciones y cuenta con miles de seguidores en Facebook y Twitter.

Internet valida personas y discursos. También puede ser una herramienta que genere un verdadero cambio en los sistemas políticos (véase por ejemplo el Partido de la Red en Argentina o el más serio Podemos en España), pero para la derecha liberal, en este caso, parece ser otra forma más de disfrazar a la mona.